

Las vacaciones de invierno empiezan pronto. Tu joven futbolista tendrá dos semanas sin entrenamiento estructurado y te preguntas cómo mantenerlo activo sin que las pantallas se apoderen de él.
Aquí están las buenas noticias: para mantener las habilidades futbolísticas durante las vacaciones no se necesita un campo, conos ni sesiones de una hora. Las actividades cortas y lúdicas en casa marcan una gran diferencia para los niños de entre 4 y 12 años. En We Make Footballers, nos centramos primero en fomentar la confianza y el amor por el juego. Tu entrenamiento durante las vacaciones debería ser igual: la diversión es lo primero.
Tanto si buscas ejercicios de fútbol sala para el invierno, ejercicios de control del balón para hacer en casa o prácticas sencillas que no requieran un campo, estas actividades son adecuadas para jugadores jóvenes desde preescolar hasta secundaria.

El regate mejora rápidamente con la repetición, y este ejercicio hace que parezca un juego.
Coge un balón de fútbol y prepara un recorrido en zigzag utilizando zapatos, botellas de agua, peluches o calcetines enrollados. Tu hijo debe regatear a lo largo del recorrido con toques pequeños y controlados.
Hazlo competitivo:
Su hijo desarrollará un control preciso, equilibrio y coordinación mientras se divierte. Se puede utilizar tanto en interiores como en exteriores.
El primer toque distingue a los jugadores seguros de sí mismos de los indecisos. Puedes practicarlo de forma segura en cualquier habitación con un espacio libre de entre 1,8 y 2,4 metros.
Siéntese o póngase de pie frente a su hijo y haga rodar suavemente la pelota hacia él. Su tarea: detenerla limpiamente con la planta o el interior del pie y luego devolverla rodando.
Progresan a medida que mejoran:
Desarrollarán toques más suaves y una mayor conciencia sin ninguna presión.

Para pasar el balón no se necesitan compañeros de equipo. Se necesita precisión.
Coloca cestas de la ropa, cubos o marcadores de cinta adhesiva a diferentes distancias. Tu hijo debe pasar el balón a cada objetivo utilizando la parte interior del pie.
Conviértelo en un juego:
Los niños pequeños pueden dejar que la pelota ruede suavemente. Desafíe a los jugadores mayores a pasarla con un solo toque.
Los keep-ups no solo sirven para hacer malabares. Desarrollan el tacto, la paciencia y la coordinación.
Prueba estas progresiones:
Para los jugadores más jóvenes, empieza por atrapar el balón tras un solo toque. La confianza crece cuando se siente que el éxito es alcanzable.

A veces, el mejor entrenamiento de fútbol es el juego guiado por la imaginación.
Crea un mini escenario de partido. Tu hijo es el jugador. Tú eres el comentarista. Describe las situaciones:
Esto fomenta la toma de decisiones, la creatividad y la confianza, al tiempo que mantiene un ambiente distendido y alegre.
Para este grupo de edad, entre 10 y 20 minutos es suficiente. Las sesiones cortas y regulares son siempre mejores que las largas. Dos o tres minisesiones a la semana durante el descanso permiten mantener el progreso sin agotamiento.
No busques la perfección. Busca el movimiento, las sonrisas y mantenerte conectado con el juego.
¿Con qué frecuencia debe practicar mi hijo durante las vacaciones de invierno?
2-3 veces por semana durante 10-20 minutos es suficiente para mantener las habilidades. Más que eso corre el riesgo de convertir la diversión en una tarea.
¿Se pueden realizar estos ejercicios en interiores?
Las actividades 1-4 se pueden realizar en cualquier habitación con espacio libre en el suelo. Utilice un balón de fútbol sala blando para proteger las paredes y los muebles.
¿Qué pasa si mi hijo se frustra?
Mantén el tono lúdico. Si no se divierten, cambia de actividad o haz un descanso. El objetivo es mantener el interés por el juego, no dominar todos los ejercicios.
¿Necesito experiencia en fútbol para ayudar?
No. Estas actividades se centran en la repetición y el estímulo. Tu entusiasmo es más importante que tu técnica.
Elige una actividad de esta lista. Pon un temporizador para 10 minutos. Esa será tu sesión de práctica durante las vacaciones.
Mañana, prueba con otra diferente. Al final del descanso, tu hijo habrá tocado el balón entre 15 y 20 veces sin que le haya parecido un esfuerzo. Estos fundamentos reflejan lo que enseñamos en nuestras sesiones de entrenamiento semanales, lo que ayuda a tu hijo a volver al campo sintiéndose más ágil y con más ganas de jugar.
Los entrenamientos de fútbol durante las vacaciones deben parecer un juego, no una tarea. Si tu hijo se ríe, se mueve y pide volver a jugar, lo estás haciendo bien.